Siete, cuatro, ninguno… — El blog de una empleada doméstica

Silencio, silencio, se dijo a sí misma Eleonora, mucho silencio. Salió de puntillas procurando no rozar ningún objeto, cerró la puerta con el mayor cuidado posible, giró muy despacio la llave y antes de salir del todo miró el castaño sin hojas donde se posaban los gorriones y los contó: siete. Contarlos era un ritual. […]

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